Cada 8 de marzo escuchamos a la izquierda apropiarse del feminismo como si la defensa de la mujer fuera patrimonio exclusivo de su ideología. Durante años han repartido carnés de feminismo, señalando a quien no piensa como ellos y presentándose como los únicos defensores de la igualdad.
Sin embargo, esta semana muchos de esos discursos suenan especialmente vacíos.
Los recientes casos que afectan a altos cargos del Partido Socialista relacionados con comportamientos inaceptables hacia mujeres han puesto en evidencia una incoherencia difícil de justificar. Aquellos que durante años han dado lecciones a toda la sociedad sobre igualdad hoy se ven obligados a guardar silencio o a mirar hacia otro lado cuando los problemas aparecen dentro de sus propias filas.
La defensa de las mujeres no puede convertirse en una herramienta de propaganda política. No puede utilizarse como una pancarta cuando conviene y desaparecer cuando los hechos incomodan.
La igualdad real exige algo mucho más importante que discursos: exige coherencia, exige ejemplaridad y exige tolerancia cero frente a cualquier conducta que suponga abuso, acoso o falta de respeto hacia una mujer, venga de quien venga y pertenezca al partido que pertenezca.
La sociedad española ha avanzado mucho en igualdad, pero aún quedan retos importantes por afrontar: la conciliación familiar, la corresponsabilidad, la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral y, por supuesto, la erradicación de cualquier forma de violencia contra la mujer.
Pero para seguir avanzando es necesario abandonar el sectarismo ideológico que durante años ha contaminado el debate. La igualdad entre hombres y mujeres no puede ser una batalla partidista ni un arma arrojadiza.
Desde Nuevas Generaciones de Toledo defendemos una igualdad que una, que respete y que avance desde la libertad y la responsabilidad. Una igualdad que no utilice a las mujeres como instrumento político, sino que trabaje realmente por mejorar su vida y sus oportunidades.
Este 8 de marzo debe servir para recordar algo esencial: la igualdad no se defiende con eslóganes, se defiende con hechos.
Y los hechos, muchas veces, son los que ponen en evidencia a quienes han querido apropiarse de esta causa.
Altagracia Galán Pérez
Secretaría de Cultura, Igualdad y LGTBI
de Nuevas Generaciones de Toledo



